13 de Junio del 2003

 

Mis queridos hijitos, 

 

Todos estos tiempos les he hablado . . . . . . no de pie sobre lo más alto de la cima y no con voz fuerte les he llamado, . . . “Vengan a Mi Hijo . . . regresen a Él” . . . pues solo lo que  responde es el eco de Mí propia voz. He escogido trabajar los campos fértiles de cada corazón donde puedo hablarles al oído y llevar a cada uno más cerca a Mi Amado  Hijo. Muchos de ustedes han  pasado por tantas pruebas, tantas tentaciones en la vida y se encuentran perdidos sin ninguna respuesta. Y aquí, Mis queridos, es donde Yo vengo a fortalecerlos . . . . .  a decirles que busquen su dirección espiritual de alguien con autoridad pues grandes tentaciones les esperan a cada esquina . . . . . sin esta dirección se extravían, se confunden y se  desilusionan.  Dios no quiere esto, Mis hijitos.  Quiere que  cada uno de ustedes sean Sus hijos sanos, amantes, bondadosos y que perdonan buscando más el bien de otros que el propio. 

 

Han empezado el proceso de vaciar sus vidas de tanta confusión, que ahora Dios tiene campo para gobernar en sus vidas. Tal gozo encontrarán mientras Dios toma el control y encontrarán paz, pues las preocupaciones, tentaciones y pruebas que los abruman, se las han dado a Él. Él los refresca con fortaleza y sabiduría para seguir adelante, continuamente buscando nutrir las almas de este mundo con amor verdadero, paz  y el perdón de Dios Todopoderoso. 

 

Alabado sea Jesus, que tiene un amor tan grande. Los ha bendecido abundantemente y continua mientras le piden que guié cada uno de sus pasos y cada palabra que dicen.  Afiérrense, Mis hijos, y cuiden de sus palabras pues son un instrumento poderoso. Más daño se hace con la lengua que con las armas del mundo. Ven que tan grande es su responsabilidad, vean que tanto los amamos y ponemos tanta confianza en la gracia  continua para caminar la senda que Dios les ha puesto.

 

Estén en paz, Mis hijos. Busquen el perdón. Busquen un corazón que no sabe mas que amar y se convertirán en un instrumento de amor puro. Los bendigo en esta noche tan especial, y especialmente a aquellos que no pudieron asistir. Sepan que Mi bendición y Mi gozo descansa en ellos porque tendrán el valor y la fortaleza que brinda Dios  Todopoderoso para hacer Su voluntad, para ser siervos obedientes, pues han sido escogidos. Han sido Mariados por Mi Hijo. 

 

Comentario: En el último párrafo, sentimos que Nuestra Madre se refiere a los candidatos al Diaconado que fueron ordenados el siguiente día en la ciudad de Tucson por el Obispo Gerardo.