24 de Septiembre de 1999

 

(El siguiente mensaje fue dedicado por Nuestra Senora después una larga comunicación en la cual habló de preparar a Sus hijos a reconocer los errores de este mundo y como contrarrestarlos a través de la palabra de Dios.  Ella pide obediencia a Dios a través del abandono a los modos superficiales de “un mundo obstinado a la auto destrucción”.  Ella enfatiza la importancia de la unidad en fe donde la enfermedad del orgullo es expuesta como una llaga que se come al alma pudriendo todo lo que toca.  Debemos ser vigilantes y proteger a cada uno de nuestros sentidos para que nosotros no seamos engañados, pero al contrario hacernos audaces pero gentiles guerreros de amor y paz a través de Jesus.)

 

“Mis queridas Criaturas,

 

Estoy  reuniendo a Mis fieles seguidores por todo su mundo y dirigiendo a cada uno a un lugar Santo devoto a Mi Hijo y a Su Divina Voluntad.  Permítanme, como su Madre, dirigir sus pasos por esta jornada, porque al hacerlo, Yo los cubriré con Mi Manto de amor y protección mientras profundizamos su fe y confianza total en Jesus.  Como Nuestros corazones laten como uno, así también ustedes, pequeños Míos, deben aprender que la dependencia total en Dios donde su corazón latirá en unión con el Nuestro.

 

Su mundo se ha dormido ---- adormecido por el orgullo, el materialismo y la avaricia.  Yo he venido a despertarlos --- a sonar la alarma para regresar a Mi Hijo donde Su corazón misericordioso espera al pecador arrepentido.  El desea únicamente lo que es mejor para ustedes ---- lo que restablece su paz y permite que sus almas cicatrizadas por el pecado sanen.  Vengan ahora, hijos Míos, a bañarse en el manantial de la Misericordia y reciban su regalo de salvación.”