8 de Septiembre de 1997  (Maria)

 

Queridos hijos Míos,

 

Les traigo la alegría del corazón de una Madre llena de amor y compasión por Sus hijos.  Preciosos seres Míos, continúen procurando hacer la voluntad de Mi Hijo en todo lo que hagan.  Mantengan sus pensamientos enfocados en las cosas del Cielo y así desprendiéndose de los deseos terrenales.  Estas acciones cuando se practican frecuentemente se convierten en hábitos ---- buenos hábitos espirituales de santidad.  Deben formar buenos hábitos espirituales ahora ---- enseñarlos a otros con su ejemplo.  Especialmente ayudar a los niños cuyas vidas están siendo quebrantadas diariamente por las presiones del mal.  Ellos se convierten inconcientemente en víctimas de la batalla que se hace cada día más intensa.  Extiendan sus manos hacia ellos con amor como el de Cristo puesto que ustedes pertenecen a Mi Hijo y deben ser Sus naves de amor y compasión.

 

Hija Mía, en todas tus preparaciones no te olvides de los niños.  Las pruebas que se aproximan serán difíciles para ustedes ---- tanto más serán para aquellos quienes son  tan jóvenes.  Ustedes son los cuidadores de Mi Hijo, grande es la responsabilidad.  Oren mucho para que prueben ser dignos porque el día de justicia pronto llegará.  Los bendigo este día de manera especial.  Gracias, preciosos hijos Míos.